Ser el organizador del torneo en Murcia me ha permitido ver cómo una chispa inicial de curiosidad de cientos de niños y niñas se convertía, con los años, en vocaciones sólidas de hombres y mujeres al frente de carreras científicas y tecnológicas.
Para mí, participar en la WRO ha sido fabuloso. No solo he aprendido cosas nuevas sobre programación y robots, sino que he conocido nuevas personas con las que he vivido experiencias inolvidables.
De la WRO me llevo una mochila llena de herramientas reales para mi día a día: capacidad para investigar, perder el miedo a hablar en público, lidiar con la frustración, resolver problemas de forma creativa, trabajar en equipo… Unas destrezas que me acompañarán toda la vida.
La WRO ha sido durante años una de mis grandes pasiones. Una experiencia increíble que une tecnología, creatividad y competición, y que permite a los más pequeños aprender, superarse y disfrutar trabajando en equipo.
Participar en la WRO ha sido una experiencia inolvidable. Cada reto me ha enseñado a buscar soluciones, confiar más en mí mismo, trabajar en equipo y descubrir que, con esfuerzo, siempre puedo llegar un poco más lejos.
